TESTIMONIOS

Quiero agradecer por la sanidad de nuestro Señor en el cierre de los 21 días de ayuno.
Días antes, iba a tomar el colectivo y me caí. Producto de esa caída, tuve un golpe en mis pies que me producía un intenso dolor que no me dejaba caminar.
Pude venir a la iglesia y, en un momento durante el servicio, el pastor Robert Acosta empieza a orar y pude sentir el soplo del Espíritu Santo que me cubrió desde la cabeza hasta los pies.
En ese momento, desapareció todo dolor y, para la gloria de Dios, hoy camino sin ninguna molestia.
Marta
Durante 8 años, oré por mi familia. Mis hermanas se están congregando y sirviendo. Me prendí de la palabra; lo que no sucedió en años iba a suceder en 5 meses, una palabra que predicó la Pastora Susana: “Serás salvo tú y tu casa”. Esa palabra fue una confirmación para mí. Mientras tanto, en esos 8 años, yo oraba, adoraba y pedía al Espíritu Santo que quebrante el corazón de mi mamá para que ella le conociera. Un día abro la puerta de mi casa y la encuentro a mi mamá, diciéndome “hija, no puedo más”. Ella quería recibir a Jesús en su corazón.
 
Paola

Estaba alejada de Dios y sentía mucha tristeza, angustia y sufría de diferentes tipos de dolores en mi cuerpo. Unos días antes le dije a mi esposo que sentía un anhelo de venir a la iglesia y que Dios me cambie; desde ese día que llegué fui totalmente transformada, me fui con un gozo, paz, alegría y todos los dolores que tenía se fueron. Antes decía que no quería salir; ahora tengo el deseo de venir a la casa de Dios y también predico a mis compañeras de trabajo de la palabra de Dios.

María Alejandra

Mis hijos querían estudiar inglés este año. El año pasado solo mi hijo mayor pudo estudiar; este año pude inscribir a los tres. Aparte de la inscripción, debíamos pagar también la cuota. En esta semana de ayuno nos unimos como familia; vinimos al servicio de cierre del ayuno a honrar al Señor. Al día siguiente cuando me acerco a averiguar las formas de pago, ¡me comunican que las cuotas de mis tres hijos estaban pagadas! Aún volvieron a revisar en el sistema y estaba todo pagado para la gloria de Dios.

Damaris

Estuve cautivo mucho tiempo, pasé por un proceso de adicción en mi vida. Fue en una noche donde estuve al borde del suicidio; allí, en medio de la desesperación, su Espíritu Santo estaba allí y tocó mi corazón. Luego de esa noche empezó un proceso doloroso y de disciplina en mi vida; yo pude salir de las adicciones sin ningún tratamiento, sin pastillas y sin haber estado internado. Hace 2 años y medio estoy limpio y ya no consumo más, Jesucristo es el único que puede sacarnos de donde estamos. El adicto sí se puede sanar y ser transformado por el amor de Dios.

Lucas